En tan sólo cinco letras
y un signo de interrogación
te convertiste en poesía:
cuatro versos,
doce poemas,
y un escrito;
cruzaste estaciones
entre bocetos,
primavera de robles
verano de abetos,
y un otoño de prosa
en aquella carta recitada,
con el último suspiro
del pétalo que busca tu mirada,
y en el esbozo del papiro
perduras con un gramo de fantasía
del poema que se equilibra
y al final del punto aún inspiras.
te convertiste en poesía:
cuatro versos,
doce poemas,
y un escrito;
cruzaste estaciones
entre bocetos,
primavera de robles
verano de abetos,
y un otoño de prosa
en aquella carta recitada,
con el último suspiro
del pétalo que busca tu mirada,
y en el esbozo del papiro
perduras con un gramo de fantasía
del poema que se equilibra
y al final del punto aún inspiras.
- Pinell.




























