No conozco nada de ti
y aun así me inspiras,
con el elixir de tus ojos
y aquella peculiar mirada,
que con pupilas indescifrables
acompañan tus silencios.
No conozco nada de ti,
y mis versos suspiran,
con tu presencia efusiva
y palabras encantadas,
que con la melodía de tu voz
esbozan en mi una sonrisa.
No conozco nada de ti,
y quiero decírtelo,
confesar mis poemas
y recitar mis pensamientos,
aunque la ética lo impida,
o la lógica dude de mi.
No conozco nada de ti,
y quiero conocerte,
conversar con tus ideas,
y descifrar tu mirada,
escuchando cada historia
que tus labios relataran.
- Pinell.

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