sábado, 6 de septiembre de 2014

Amiga


Si el amanecer fuera la sonrisa
y una palabra tuviera siete letras,
la amistad quedaría bañada
con un abrazo en la alegría,
despertando en septiembre
con la lluvia en gentil melodía,
que felicitaría a una señorita
con veintiún notas disonantes,
y elaborando un verso en arte
el atardecer despediría al verano,
mientras el curioso gato ronronea
entre los suspiros que vuelan,
y una imaginación interminable
que inventara mil relatos,
hasta que el día se acabe,
quedaría impregnada en su memoria,
y en afable viento,
el sueño de comienzo
a las próximas estaciones:
pasando el otoño de robles,
el invierno de pinos,
la primavera de cerezos, 
y al final del verano de abetos,
una nueva historia de comienzo.

- Pinell.

jueves, 4 de septiembre de 2014

Ambrosia


Saboreo las letras embelesadas
que forman tu nombre, 
nombre que es frambuesa
bañando mis mejillas,
y esa risa de arte generando
suspiros en la ocurrencia,
parpadeas en la ultima frase
y se me escapa un suspiro
con la melodía de mis sentidos, 
tus palabras,
tu efusividad,
tu lenguaje,
y te vuelves ambrosía
en mis pupilas,
alimentando mis silencios
cuando mi inspiración calla,

y en un soplo reduzco mi léxico,
guardo los adjetivos y sustantivos
que puedan delatarme
en el limite de esos tus ojos,
momento en que las nueve letras
se reducen a cinco: 
tres vocales, 
dos consonantes,
y sólo escucho tu voz
servida en la copa empapada
donde se vierte mi lírica,
me embriago con tu alegría
cuando te expresas en un estallido
dejando escapar una sonrisa,
y tu sin saber que surges
de mis venas como un fraseo,
y todo se torna poético
en el olvido de la ética
y cada imposibilidad oculta,
te vuelves ajedrez en victoria
en este verano que se apresura
con una tarde de lluvia
que da color a mis labios,
te vuelves el murmullo del viento
mientras espero el autobús
con imperiosa ironía
de centímetros y segundos,
y mi imaginación vuela en inventos
para no delatar la prosa
de mi única mejilla sonrojada,

y casi olvido que estamos en movimiento
cuando me siento del lado izquierdo,
y estas ahí, sentado tras de mi
con un latido que empieza a cantar
en el momento que el ruido se agota,
y en mi ventana no existe nada,
solo una pequeña gota
derramada de tus simples vocablos,
hasta que me marcho
y mi ultima mirada te despide,
pero mi poesía,

esa que es invisible para ti,
se queda contigo.

- Pinell.